Los endeudados gobiernos locales chinos imponen cada vez más polémicas multas a los residentes en un intento de generar ingresos, lo que provoca la ira de los usuarios de las redes sociales. El caso más reciente ha demostrado esta controversia. Este mes, un restaurador de Shanghái fue multado con 5.000 yuanes (650 euros) por servir pepino rallado sin licencia, lo que provocó la indignación de los usuarios de Weibo, la red social china que emula a Twitter. En un post visto 9,5 millones de veces, un usuario escribió: «Si quieren multarte, hasta añadir vinagre podría estar mal».