Aunque parezca extraño, entre una de las múltiples potestades de Hacienda se encuentra la de reclamar las herencias de todos los ciudadanos que mueren sin herederos. Un procedimiento por el que esas propiedades o patrimonios pasan a las arcas públicas que debe hacerse respetando la ley de manera escrupulosa y que no siempre sucede porque, simple y llanamente, el Estado no tiene acceso a esa información.