La vuelta a las reglas fiscales, tras los años de manga ancha de gasto por la pandemia, se ejecutó de forma flexible. Bruselas intentó implementar una actuación suave, después de reformar las normas de su gobernanza económica, con la vista puesta en evitar esa austeridad fiscal de los años tras la crisis financiera. Por eso, eximía a España de entrar en procedimiento sancionador por déficit excesivo en 2024. Sin embargo, la autoridad fiscal europea no está tan de acuerdo con esta actuación, y reitera que la Comisión Europea actuó de forma discrecional, considerando que el déficit de España superaba ese umbral del 3% que fija el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE.