El fuerte incremento de los precios de la energía y la ola de la inflación se han comido el tradicional saldo comercial y han provocado una situación inédita para la economía valenciana durante los últimos años. Entre enero y agosto de este año las compras al exterior han superado a las ventas valencianas a otros países en 48 millones de euros, de forma que la balanza comercial se sitúa en negativo. Sólo en agosto las exportaciones supusieron casi 430 millones más que lo exportado.