La mayoría de los análisis sobre el impacto de la automatización de tareas a través de inteligencia artificial y robots se centran en una suerte de juego de ‘suma cero’ entre los puestos de trabajo que se destruirán y los que se crearán gracias a esta tecnología. Pero pocas veces se mira más allá para analizar las implicaciones económicas de la transformación de procesos productivos, algo más complejo de estimar y que no implica necesariamente un descenso de la ocupación neta. Un nuevo análisis de McKinsey se atreve a poner cifra a las oportunidades de negocio que abre este escenario: 1,9 billones de dólares hasta 2030 (1,6 billones de euros), de los que 167.000 millones (141.000 en euros) corresponderán a España. Pero ¿qué ocurrirá con los trabajadores humanos?