Si hay algo que está claro dentro de toda la maraña de datos e interpretaciones que se pueden hacer de los mismos en la economía de Argentina es que se ha recortado el gasto público en términos reales. Estos recortes han dado lugar a dos superávits públicos históricos (después de 15 años de déficits) y a una reducción de la deuda pública que está, a su vez, llevando al riesgo país a mínimos de los últimos años. Los inversores ya no ven tan arriesgada a la deuda pública argentina y ahora solo piden una prima de alrededor de 500 puntos básicos sobre la de EEUU para adquirirla. Cabe recordar que esta prima era de 2.500 puntos básicos a finales de 2023. La auditora Deloitte ha calculado que la deuda pública del país en diciembre de 2025 habría caído al 48% del PIB, un nivel que ya ronda los niveles medios de la región y que es incluso más baja que la de México, Brasil o Uruguay, uno de los países más avanzados de Sudamérica.