La economía de España, tal y como era esperado, no ha logrado mantener el fortísimo ritmo de crecimiento que presentó en el último trimestre de 2025. En los primeros tres meses del año, el PIB se ha expandido un 0,6%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), un dato que sigue siendo robusto, pero que se sostiene únicamente en la demanda interna (consumo e inversión), lo que en el medio y largo plazo suele ser insostenible. Pese a todo, la actividad se expandió un 2,7% en términos interanuales y la economía sigue mostrando cierto dinamismo producto de la fuerte inercia generada en un 2025 que fue excepcional para España.