La economía de la eurozona se está estancando. Así lo muestran los últimos datos conocidos en la región, con una una nueva contracción de la actividad privada en agosto por segundo mes consecutivo. Mientras la industria se ve perjudicada por el fuerte aumento de los costes por la energía, los servicios (con el mayor peso en el producto interior bruto o PIB) se estancan ante la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores como consecuencia de la elevada inflación en la región. Un escenario que no es más que el preludio de una segunda mitad de año «difícil», advierten los expertos.