El año 2025 está a punto de finalizar con un crecimiento económico en torno al 3%. Es el mayor de los países de la eurozona e indica que la economía española sigue la evolución ascendente iniciada tras la pandemia. Pero el incremento del PIB nacional, debido en gran parte a la ayuda del Mecanismo de Recuperación europeo y sus fondos, al ingente gasto público, a la demanda interna y a la inercia del sector privado, no está exento de riesgos. La economía española está plagada de debilidades que pueden hacer naufragar esa senda triunfal.