Venezuela tiene ante sí un camino difícil por delante. Tras la detención de Maduro, desde EEUU se ha repetido una y otra vez que el país norteamericano se convertirá en el ‘tutor’ que guiará al país caribeño a la democracia. También al retorno ordenado al mercado petrolero, disparando su producción, y a la economía y mercados mundiales, de la que Venezuela había quedado desconectada por completo tras impagos, sanciones y expropiaciones. Sin embargo, hay una gran piedra en el camino que hay que resolver y que ha pasado inadvertida: una montaña histórica de deuda tras décadas de chavismo.