La fortaleza del mercado de trabajo estadounidense ha sido un quebradero de cabeza para la Fed, que ve cómo su dinamismo tira al alza de los salarios y, estos a su vez, impiden que la hoja de ruta para frenar la inflación esté dando frutos con la rapidez deseada. Una de las claves en la falta de mano de obra sufrida por muchas empresas tras la pandemia, la conocida como Gran Renuncia, ha hecho que nunca hubiera sido tan rentable cambiar de trabajo para una persona con empleo que buscara mejorar sus ingresos. Pero este efecto se ha ido desvaneciendo con fuerza en el último año.