La inflación de la eurozona ya nota los efectos de la crisis energética derivada de la guerra en Oriente Medio. El índice de precios al consumo (IPC) preliminar de marzo ya refleja una importante subida, escalando del 1,9% interanual en febrero al 2,5% en marzo, según ha publicado este martes Eurostat. La expectativa era de un repunte hasta el 2,6%, con lo que este dato ofrece cierta tranquilidad dentro de la preocupación imperante en la medida en la que el conflicto en Irán parece no encontrar fin.