La revisión al alza del Banco de España de tres décimas hasta el 1,6% para el PIB de este año recoge el efecto arrastre de los profundos retoques del INE para el crecimiento de 2022. A partir de ahí, se terminaron las buenas noticias para la economía española. El organismo recorta sus previsiones para el consumo privado, el gasto en inversiones, exportaciones y aumenta su visión sobre la inflación subyacente y el precio de los alimentos. Aunque reconoce que la economía se ha comportado mejor de lo esperado, apunta a que cada vez más el gasto de familias y empresas se está viendo perjudicado por la inflación.