El nuevo paquete de 200.000 millones de euros en ayudas públicas diseñado por Alemania para apoyar a sus hogares y empresas ha resucitado un debate que ya se vivió en la Eurozona con el estallido del covid: el ‘músculo’ económico del país le da una capacidad de apoyo a sus ciudadanos y a sus empresas que puede distorsionar la competitividad del mercado europeo al no tener capacidad los otros socios de responder con planes similares.