Quien más, quien menos, sueña con jubilarse. Cada vez más ciudadanos la conciben como el inicio de un nuevo ciclo marcado por la libertad, el bienestar y la posibilidad de disfrutar del ocio. Un tiempo para emprender nuevos proyectos o pasar más tiempo con la familia. Sin embargo, esta visión positiva convive con una realidad menos alentadora, la falta de planificación financiera y de ahorro suficiente para afrontar con garantías una vida que cada vez más larga.