En la última reunión del BCE, el destino de los tipos de interés en la zona euro estaba marcado, pese a las turbulencias que se había generado por la caída de Credit Suisse y varios bancos en EEUU. La presidenta Lagarde ya había comprometido una nueva subida de tipos de 50 puntos básicos y dio la sensación de que no había posibilidad de marcha atrás. Hoy el economista jefe del BCE, Philip Lane, en una entrevista, ha dejado claro que no vamos a anunciar las expectativas para la próxima reunión o para las próximas reuniones. El banquero irlandés ha señalado que el movimiento del próximo 4 de mayo dependerá de si la crisis bancaria ha dejado en papel mojado las previsiones del organismo que se presentaron en marzo.