La última reunión de política monetaria de la Reserva Federal, que tuvo lugar el pasado 29 de octubre, lejos de confirmar la decisión que tomará el banco central en el encuentro de diciembre, como esperaban muchos inversores, dejó patente que hay una división clara en el seno del organismo, con algunos miembros del Comité Federal del Mercado Abierto preocupados por el crecimiento económico y por la debilidad que está mostrando el empleo en Estados Unidos, y otros, por el contrario, más intranquilos por tener una inflación por encima del objetivo de la Fed, y por su incapacidad de conseguir que el IPC vuelva a un crecimiento del 2%.