El Ministerio de Hacienda esbozó ayer las líneas principales de la reforma del sistema de financiación autonómica, caducado desde 2014, con la que quiere elevar en 21.000 millones los recursos de las comunidades autónomas. El Gobierno quiere incorporar con este cambio el Impuesto de Patrimonio como variable para medir la capacidad de recaudación de los territorios, lo que perjudicará a las que decidan bajar sus impuestos, como Madrid.