Las nuevas prioridades de la Unión Europea dejan en dique seco el ambicioso programa de reformas contenido en el llamado Plan Draghi. El documento estaba llamado a ser un revulsivo para el club de los 27 en siete grandes áreas innovación, financiación de grandes proyectos, seguridad económica, descarbonización, mercado único, gobernanza y estrategia común industrial. De su mano, el Viejo Continente aspiraba a competir en igual de condiciones con EEUU y China en el complejo escenario geopolítico y económico que se plantea en el inmediato futuro.