Ha llevado tiempo, pero tras semanas de intensas negociaciones a nivel político y técnico, finalmente, Estados Unidos y la Unión Europea han zanjado los últimos flecos del acuerdo sellado a finales de julio entre el jefe de la Casa Blanca, Donald Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El pacto fijaba un arancel máximo a las importaciones de productos europeos del 15%, un paraguas que abarcará también las exportaciones comunitarias de coches y componentes del sector de automoción, uno de los puntos que estaba en el aire.