Aunque los efectos de la actual restricción monetaria ya se empiezan a percibir, el grueso de su impacto se trasladará a la economía y a la inflación en los próximos dos y tres años. El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Philip Lane, ha avisado este jueves de que «una gran parte» del ajuste todavía tiene que materializarse. Y ello llevará tiempo.