La subida de precios a la que se están enfrentando los consumidores (IPC) está copando los titulares de informativos y diarios. Sin embargo, este fenómeno que tendemos a analizar desde el punto de vista del consumidor tiene en esta ocasión otras víctimas menos visibles: las empresas. La inflación de costes está disparando el precio de los inputs con los que trabajan las compañías y aunque no lo parezca la mayor parte de estas firmas están trasladando solo una parte de esta subida de precios al consumidor, lo que está comprimiendo sus márgenes y poniendo en peligro sus resultados, sobre todo los de aquellas que son más intensivas en energía. Esto sucede a la vez que la economía empieza perder fuerza en medio de la incertidumbre y de una escasez de trabajadores en ciertos sectores que está poniendo tensionando la actividad de muchas firmas.