La reforma laboral de 2022 ha dado un protagonismo sin precedente a los contratos fijos discontinuos. La idea del Gobierno era que esta modalidad se convirtiera en la alternativa a los extintos contratos por obra y servicio, pero para lograrlo necesitaba contar con las empresas de trabajo temporal. Tras un inicio lleno de complicaciones, el éxito de esta estrategia ha acabado siendo rotundo: a cierre de año, la mitad de los contratos indefinidos en esta modalidad los firmaba una ETT.