Primero fue la demanda desorbitada de todo tipo de productos aupada por los confinamientos de 2020 la que dejó los estantes vacíos en los supermercados, luego el bloqueo en el Canal de Suez tras quedar atravesado durante varios días el portacontenedores Evergreen, y después la incertidumbre de la guerra en Ucrania, que también incitó en cierto modo al acopio. Las cadenas de suministro llevan más de dos años en tensión y parece que la segunda mitad del año en marcha no dará tregua: las protestas laborales prometen ser el nuevo foco de estrés de la oferta.