El gigantesco agujero presupuestario que dejó la fugaz administración de Liz Truss amenaza con desatar una oleada de quiebras entre las pequeñas y medianas empresas británicas a partir de abril. En los presupuestos de emergencia para responder a la crisis financiera provocada por Truss, el nuevo ministro de Hacienda, Jeremy Hunt, anunció fuertes recortes al programa de ayuda para pagar las facturas de la luz. Y las pymes han denunciado hoy que recibirán una subvención de apenas 47 libras al año para compensar unas subidas que han alcanzado las miles de libras anuales.