La promesa de que la reforma laboral erradicaría los peores abusos de la temporalidad no parece haberse cumplido en el sector de la educación. Al menos si analizamos lo ocurrido en los meses de junio y julio, que demuestran que la práctica de mandar a los profesores a unas ‘vacaciones’ no remuneradas sin empleo ni sueldo desde julio a septiembre sigue vigente. La diferencia es que ahora no se trata de trabajadores con contratos temporales, sino de indefinidos fijos discontinuos que pasan a la inactividad con la única opción de cobrar la prestación de paro. Ello a pesar de que jueces, el Gobierno, sindicatos, patronales y el Gobierno insisten en que esto no se puede hacer.