Los afiliados extranjeros a la Seguridad Social concluyen en la Legislatura en máximos históricos, tras crecer un 10% en el último año, frente al 1,8% que lo hicieron los españoles. Este mayor dinamismo explica que, aunque solo suponen un 12,8% del empleo en nuestro país, aportan un 43% del creado en los últimos 12 meses. Sin embargo, sus ingresos siguen muy por debajo: los asalariados ganan un 22,4% de media menos que los nacionales. Algo que cuestiona tanto la calidad de sus empleos como que sean la garantía de la sostenibilidad de la Seguridad Social.