Poco a poco, el mercado de renta fija se está recuperando del trauma que supuso el año 2022. Aquel año los inversores en bonos tuvieron que pagar la cuenta de los estímulos de los años previos, y lo hicieron con el mayor desplome visto en el precio de los bonos en toda la historia. El mercado se llevó por delante un 16% del precio en el principal índice de renta fija del mundo, una caída nunca antes vista en un año (de máximos a mínimos el descenso superó el 25% en el selectivo), y que puso en duda el mantra de que los bonos son el activo adecuado en las carteras de los inversores conservadores. Con este desplome, la renta fija entró en una situación de mercado bajista, el primero de la historia desde que se creó el índice, en 1990, pero este acaba de terminar: el índice ha tardado tres años, pero ya ha rebotado un 20% y vuelve a estar dentro de un mercado alcista.