El pasado mes de febrero, el Gobierno de coalición de Bélgica acordó la aprobación de una jornada laboral de cuatro días que sustituiría la actual de cinco. De esta manera, el ejecutivo del país europeo, persigue la flexibilización del mercado de trabajo para alcanzar una tasa de empleo del 80%, nueve puntos por encima del 71% con el que cuentan ahora.