La incorporación de trabajadores extranjeros al mercado laboral español ha ejercido como palanca y valor diferencial de España frente a otras economías europeas. Los flujos migratorios anotados en el periodo posterior a la pandemia han permitido extender la población activa y atender la demanda de vacantes de los sectores más intensivos en el uso de mano de obra. También han permitido cubrir las posiciones elementales, no obstante, esto conlleva que sus salarios son un 38% inferiores al salario medio.