La Unión Europea trata de determinar qué tipo de lazos quiere establecer con China. Como telón de fondo figuran las recientes presiones ejercidas por Estados Unidos para que el bloque reduzca su exposición al gigante asiático y los intereses que las empresas europeas guardan en el entorno de Pekín. En este contexto, la UE se postula ahora por una relación «constructiva y «estable» con China y mantiene su ambición de «reducir riesgos».