El boom del consumo interno provocado por el ahorro forzoso de la pandemia ni se ha producido, ni se producirá, según un documento del Banco de España. Los 60.000 millones de las familias, que iban a impulsar el PIB se están drenando hacia inversiones o, simplemente, está siendo retirado a depósitos. Y la pequeña parte que podía terminar en la economía real ya se la ha comido la inflación.