Uno de los problemas a los que se enfrentan las personas que cobran una incapacidad permanente es el de las revisiones de los grados de esas incapacidades. El cambio del grado es clave para la persona que cobra la pensión: en el mejor de los casos puede significar aumentos considerables de la cuantía que se percibe pero también puede suponer importantes recortes en esas prestaciones o incluso su suspensión.