El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, prometió durante la campaña electoral una reforma del mercado de trabajo. Con 100 días de mandato a sus espaldas, el dirigente del país amazónico ha puesto la maquinaria a funcionar y da tres meses, prorrogables a seis, a los agentes sociales para que se sienten a negociar y saquen un proyecto de ley que llevar al Congreso para hacer una reforma laboral.