La cita electoral del 23 de julio llega un año y medio después de la entrada en vigor de la primera gran reforma laboral en una década. Una norma que ha transformado el mercado de trabajo, aunque el alcance de sus efectos sigue siendo objeto de un debate político y económico tan intenso que parece estar pasando por alto muchos de los desafíos pendientes para la próxima Legislatura, desde la elevada precariedad de los puestos de trabajo, más allá de la menor temporalidad, a la necesidad de una nueva regulación del despido. Por no hablar de políticas laborales que tengan verdaderamente en cuenta el reto demográfico.