Cuando Javier Milei se proclamó presidente del país trasandino, los mercados de argentina se vieron al alza, en parte, gracias al «romántico» panorama que auguraba el libertario con su política económica extrema. Un mes más tarde, sin embargo, los propios mercados le están dando al mandatario una «dosis de realidad» y se antepone, entre otros, la temida «desconfianza» de la inversión con el propio oficialismo. Pese a este escenario, el FMI sí ha creído en las propuestas de Milei y le da un respiro a la economía argentina con la inyección de 4.700 millones de dólares, como parte de un programa previo para lograr la «estabilidad» de un país que se ha visto condicionado a una hiperinflación que pareciera no tener fin.