Tras quince años encadenando déficits públicos constantes, la economía de Argentina ha dado un giro de 180 grados. Las arcas públicas registran superávit, la deuda pública cae, el PIB mantiene un crecimiento robusto y el Fondo Monetario Internacional (FMI) valida las previsiones, con un horizonte en el que el superávit fiscal es convierte en la nota predominante y la economía crece al 4%. Pese a la extrema fragilidad de la economía Argentina, el FMI ve un futuro relativamente estable, al menos en los que se refiere a los grandes indicadores macro. PIB al alza, superávit fiscal e inflación a la baja. Ha llegado la hora de empezar a devolver «recursos» a los ciudadanos y las empresas, apuntan desde el Gobierno argentino. De este modo se continuaría con el camino que ha iniciado el mercado laboral, donde el empleo privado tiene cada vez más peso frente al público.