Mayo volvió a ser un mes criminal para la inflación en Reino Unido. Por cuarto mes consecutivo, las subidas de los precios fueron mayores de lo esperado. Esto constata el verdadero calvario que están sufriendo los ciudadanos británicos y el auténtico brete en el que se encuentra el Banco de Inglaterra (BoE). La escalada de la inflación subyacente -excluye energía, alimentos, alcohol y tabaco- a máximos de 31 años cuando en EEUU y la Eurozona registra bajadas da un resumen de la situación. Estos niveles de inflación y las perspectivas de crecimiento hacen que los analistas ya se refieran a Reino Unido como «nación estanflación».