Los autónomos suponen, según los últimos datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, 3.405.711 trabajadores, lo cual se traduce en el 15,7% de la población ocupada, un porcentaje que es similar a su peso en el PIB de nuestro país. Y a diferencia de los asalariados, deben asumir en primera persona riesgos que en otros regímenes recaen sobre el empleador o el Estado. Esto los sitúa en una posición más vulnerable, tanto a corto plazo, por la variabilidad de ingresos o contingencias como enfermedad e incapacidad, como a largo plazo, ya que la pensión pública que perciben suele ser hasta un 40% inferior a la de los trabajadores por cuenta ajena. Así lo trasladaba el grupo Nationale-Nederlanden el pasado 3 de octubre, con motivo del Día del Trabajador Autónomo.