Las profesiones digitales, las de siempre (informática, ingenierías, matemáticas…) y las nuevas (desarrollo web, ciberseguridad e incluso creación de contenidos), van agrandando su hueco en el mercado laboral nacional pero, pese al aire de modernidad que imprime el sector de la innovación en el ámbito del empleo, tampoco se libran de la brecha de género.