Desde luego, no parece que el mundo esté pasando por su mejor momento. Al menos, si se tiene una mirada a corto plazo. El conflicto de Ucrania ha disparado el precio de los combustibles y apuntalando una inflación que ya llevaba meses al alza, creando un contexto que, tras una situación de pandemia que ya dura dos años, parece haberse vuelto especialmente cuesta arriba.