Cada página del periódico o cada sección web de los medios financieros estadounidenses dan noticias aparentemente contradictorias. Por un lado, pese a que se lleva meses pronosticando una recesión, los datos macroeconómicos relativos al empleo muestran a cada lectura su fortaleza (un paro en mínimos de 1969, una cifra de nóminas no agrícolas disparada en enero, unas peticiones de subsidio por desempleo en suelo histórico, unas vacantes de empleo en máximos), retando continuamente los deseos de la Reserva Federal de calmar el mercado laboral para evitar presiones inflacionarias. Por otro, las grandes empresas de Wall Street martillean casi a diario con anuncios de despidos masivos, superando la mayoría de cifras de los comunicados los tres ceros. Disney, con 7.000 despidos, ha sido la última en sumarse a una lista que lideran Amazon, Meta, Alphabet, Microsoft, Dell, Twitter, PayPal, Zoom y a la que se están uniendo grandes bancos de EEUU. ¿Por qué esta desconexión?