Todas las economías de la Unión Europea, salvo la República Checa, han recuperado ya su tamaño anterior a la pandemia. El país centroeuropeo sigue siendo el único rezagado, con un Producto Interior Bruto (PIB) aún más de un 1% por debajo de su máximo de finales de 2019 (con la contabilidad nacional hasta el segundo trimestre de 2023 incluido). Aunque las revisiones de los volátiles datos de las cuentas nacionales de los últimos años podrían todavía hacer variar la clasificación, la economía checa está sufriendo visiblemente un ataque de debilidad generalizada. Si hasta hace no mucho era un ejemplo de convergencia con economías más punteras de la región (antes de la pandemia adelantó a España en renta per cápita), ahora la imagen denota pesimismo.