Algo está cambiando en el canto de los halcones del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE). El mensaje tras la reunión de junio del banco central era el de un endurecimiento que posiblemente debería prolongarse más allá del cónclave de julio, algo confirmado en las actas de la reunión, publicadas la semana pasada (algún miembro abogó por volver a una subida de 50 puntos básicos). La propia presidenta del BCE, Christine Lagarde, insistió en el foro celebrado en Sintra (Portugal) la última semana de junio en que era muy improbable que el ciclo de subidas hubiera tocado techo, haciendo cada vez más probable otro alza de tipos en septiembre. Sin embargo, este martes el holandés Klaas Knot ha girado el tablero.