Buena parte de la campaña electoral andaluza se va a centrar sobre la solidez económica de la comunidad, sobre si realmente ha convergido con el resto de España y Europa en los últimos años con recetas andaluzas o si sólo aprovecha la inercia nacional favorable en datos macro. Hay consenso general sobre los dos hándicaps estructurales que superar: la elevada tasa de paro y la pobre inversión en I+D+i. Lo que difiere es cómo mejorar la situación actual y llevar la bonanza macro a las familias. Hay dos modelos en liza, uno abanderado por el PP de Juanma Moreno y sus políticas liberales desarrolladas en los últimos años, y otro que lidera el PSOE de María Jesús Montero, más intervencionista. ¿En qué terrenos concretos se va a desarrollar la batalla electoral y esa pugna entre modelos? Fiscalidad y vivienda, además de simplificación de la burocracia, políticas de energía (y con ella de industria), y financiación autonómica son a priori los puntos clave de fricción. Y la sanidad, la gran preocupación de fondo.