Rezar y apostar, la vía de escape de los jóvenes chinos ante un modelo económico que les castiga

El monte Emei y la montaña Jiuhua albergan dos de los templos budistas más famosos de China. Millones de turistas acuden cada año a admirar y empaparse de su aura sagrada. En el otro extremo de la cultura china está el azar, que, al igual que las visitas a los Budas gigantes, cuenta cada vez con más ‘fieles’. Las dos vertientes están en auge y son el reflejo de una sociedad que confía su futuro a la religión o a la lotería, ante un modelo económico que complica las opciones de desarrollo sobre todo a los más jóvenes.

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