El Ártico es una zona internacionalmente neutral que durante mucho tiempo se ha mantenido alejada de la geopolítica, gracias a una administración especial que ha impedido serios conflictos. No obstante, el cambio climático ha precipitado un nivel inusual de actividad en la remota región polar, a medida que la colisión de intereses estratégicos y el deshielo lo remodelan de forma profunda. A ello se le une ahora un cambio en la estrategia de Rusia que podría acelerar el enfrentamiento entre las potencias que ‘comparten’ este territorio rico en recursos.