«Si me queréis, ¡irse!»

Esta frase la pronunció la folclórica Lola Flores en la boda de su hija ante las dificultades por celebrar la ceremonia, dada la algarabía que provocaba el gentío congregado en la puerta de la iglesia, algo parecido a lo que los ciudadanos habrán sufrido este verano en chiringuitos de tercera división con calor, ¡mucho calor!, degustando productos de la peor calidad y elevado precio y acompañados de -los siempre poco ponderados- cuñados parlanchines y todo tipo de plagas insectívoras y marinas estivales. ¡Esto son vacaciones…! Leer

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