El despliegue aeronaval que ha ordenado la Casa Blanca sobre el Caribe para bloquear Venezuela no solo hace temer lo peor a Nicolás Maduro y sus aliados en Caracas. A 2.000 kilómetros de distancia, los dirigentes de La Habana ven con temor la asfixia que puede suponer para su maltrecha economía la caída de su principal aliado. Venezuela lleva desde hace décadas suministrando petróleo subsidiado a la isla caribeña, que soporta un férreo embargo comercial de Estados Unidos desde la Guerra Fría, y es el principal aliado que le queda al Gobierno comunista de Miguel Díaz-Canel.