Aunque España está entre los cinco países con más espíritu emprendedor del mundo, los autónomos denuncian haberse convertido en uno de los grupos de trabajadores más castigados por la Administración Pública. Para poder ejercer su actividad, los trabajadores por cuenta propia están obligados a pagar una cuota de autónomo que se vincula a lo que gana, cantidad que muchos consideran desproporcionada.